¿Por qué nos resfriamos en verano?

Resfriados en verano

     

Cae la noche y te vas a dormir temprano. Al día siguiente tienes planeada una gran salida con tus amigos, pero al levantarte te sientes cansado, estornudas con frecuencia y tienes congestión nasal. El termómetro marca 38.5°C. ¿Estoy resfriado? ¡Pero si estamos en pleno verano!

Los resfriados también nos atacan en los meses más cálidos del año. Para sorpresa de muchos, el 20% se presentan durante el verano según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

¿Por qué nos resfriamos en verano?

Los resfriados son cuadros infecciosos que afectan a las vías respiratorias altas (nariz y garganta) y que aparecen habitualmente en la época fría del año, pero no siempre es así. Tanto los rinovirus (más frecuentes en invierno) como los enterovirus (más frecuentes en verano) son los responsables y se contraen básicamente de dos maneras:

Cuando una persona enferma habla, tose o estornuda y respira las gotas microscópicas que libera en el aire.

Cuando una persona tiene contacto con su propia nariz o boca después de haber tocado objetos (teclados, toallas, etc.) contaminados por una persona resfriada.

Situaciones que hay que tener en cuenta durante el verano

Hay que reconocer que casi nadie piensa que, durante la época estival, se va a resfriar, pero existen condiciones que pueden disminuir las defensas del organismo y que podrían prevenirse:

  1. El peligro del aire acondicionado. Según una encuesta de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID), el 20% las personas expuestas a aires acondicionados han sufrido problemas respiratorios, como resfriados, afonías o faringitis. Estos sistemas extraen humedad del aire, y pueden llegar a resecar el ambiente por debajo del 30%. Si esta situación se da de forma continuada, las mucosas de la nariz y otras vías aéreas se resecarán, haciéndolas más vulnerables a una infección. Además, si estos aparatos no están correctamente higienizados liberan partículas que provocan reacciones del sistema inmune que se manifiestan en inflamación de los pulmones por inhalación de agentes externos. En este caso, el “resfriado” no se produce por una infección, sino por la reacción inmunológica.
  2. Cambios bruscos de temperatura. En ellos los aires acondicionados también tienen gran parte de la culpa. Diferencias de 10°C o más entre la temperatura exterior y la interior, pasando de calor a frío, hacen que se reduzcan las defensas pulmonares que funcionan de forma mecánica, volviéndonos más propensos a las infecciones.
  3. Estrés. La llegada de las vacaciones implica cierres, entregas, viajes, etc. lo que genera situaciones estresantes que pueden disminuir nuestras defensas.
  4. Vuelos. Los vuelos en avión, donde permanecemos en un espacio cerrado durante varias horas pueden ser una trampa para la salud, al acumularse muchos microrganismos en un espacio reducido.

Por lo general, un resfriado es inofensivo y lleva entre una semana y diez días superarlo. Pero eso no implica que los síntomas no sean molestos y que te impidan realizar tus actividades cotidianas.

Síntomas a tener en cuenta

Normalmente, estos aparecen de uno a tres días después de la exposición al virus que causó el resfriado y son:

  • Congestión nasal y lagrimeo
  • Picor y dolor de garganta
  • Tos seca
  • Estornudos
  • Malestar general
  • Fiebre (menos de 39°C)
  • Vómitos o diarrea (menos frecuentes).

Estoy resfriado, ¿qué hago?

Los resfriados suelen ser de origen viral, así que lo recomendable es esperar a que cumplan su ciclo y vuelva todo a la normalidad, algo que podría tardar hasta diez días. Es aconsejable descansar, alimentarse de manera saludable e hidratarse bien. Los antitérmicos, analgésicos y antrigripales nos pueden ayudar a combatir la fiebre, la congestión y el malestar general. 

¿En qué momento tengo que consultar al médico?

Ante un resfriado común, no será necesaria una consulta médica, pero presta atención si aparecen los siguientes síntomas:

Fiebre superior a 38.5° C o si permanece durante cinco días o más.
Dificultad para respirar.
Dolor intenso de garganta, de cabeza o senos paranasales.

Y… ¿se pueden prevenir?

Si bien no existe la manera de prevenir completamente los resfriados, hay algunas medidas sencillas que pueden llevarse a cabo para reducir las posibilidades de contagio:

  1. Lávate las manos con regularidad.
  2. Evita el contacto con personas resfriadas.
  3. Evita los cambios bruscos de temperatura.
  4. Haz un buen uso del aire acondicionado, fija la temperatura del aire acondicionado entre 22°C y 24°C.
  5. Mantén una alimentación saludable y una buena hidratación y procura no tomar alimentos ni bebidas ni muy frías ni muy calientes.
  6. Descansa bien.
  7. Desinfecta las superficies de tu casa, como baño, comedor y cocina.
  8. Utiliza pañuelos de un solo uso.
  9. No compartas utensilios de uso cotidiano (vasos, etc.) con alguien que está resfriado.
  10. Evita ambientes poco ventilados o factores irritantes químicos (insecticidas, productos de la limpieza, ambientadores…) y, por supuesto, no fumes.

 

Como ya hemos comentado, lavarse las manos con regularidad y evitar el contacto con personas resfriadas son las dos maneras más eficaces de prevenir los resfriados de verano.

En este post encontrarás más información sobre gripes y resfriados. Y, ante la duda, siempre debes consultar a tu médico.

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