Neuropatía diabética, una complicación frecuente que puede prevenirse y tratarse

Dolor neuropático en diabetes

 

La neuropatía diabética es una lesión en los nervios que produce un dolor agudo y punzante. No se alivia con los analgésicos convencionales y puede afectar tanto a la calidad de vida que incluso llega a modificar la personalidad de quien la padece. A largo plazo, es una de las consecuencias más frecuentes de la diabetes: según la Sociedad Española del Dolor, 1 de cada 4 personas con esta enfermedad acabarán desarrollando una neuropatía dolorosa a lo largo de su vida. Sin embargo, puede prevenirse y tratarse. En este post te explicamos por qué se produce y qué se puede hacer para combatirla.

Qué es la neuropatía diabética y cuáles son sus causas

La neuropatía diabética es un daño o lesión en los nervios producida por la diabetes. La razón por la que se desarrollan neuropatías en las personas diabéticas es porque las fluctuaciones en los niveles de glucosa en sangre acaban por destruir los pequeños vasos sanguíneos que nutren a los nervios. Esto provoca que las terminaciones nerviosas padezcan falta de oxígeno y nutrientes, que acaba por destruirlas poco a poco.

Cuando la neuropatía diabética va acompañada de dolor es porque afecta a los nervios que transmiten las sensaciones, como la del tacto, el frío, el calor o el dolor. Al lastimarse los nervios, se ve afectada la percepción de estas señales y en ocasiones aparece dolor sin lesión evidente a simple vista.

El daño puede darse en cualquier órgano o tejido, pero los más frecuentes son la piel, el sistema digestivo, el corazón y los órganos sexuales. Dependiendo de la zona afectada, las consecuencias variarán de un paciente a otro.

Síntomas de la neuropatía diabética

Los síntomas más habituales en las personas que desarrollan neuropatía diabética son:

  • Sensación de hormigueo, adormecimiento o falta de sensibilidad en manos o pies.
  • Dolor agudo y punzante que aparece sin justificación alguna y no mejora con los analgésicos habituales.
  • Sensibilidad extrema en manos y/o pies.
  • Debilidad en las extremidades (piernas, brazos, manos…).
  • Aparición de úlceras o lesiones en la piel que no se curan con facilidad, especialmente en los pies y pantorrillas.

No todas las personas padecen los mismos síntomas con la misma intensidad. Aparecen más frecuentemente en personas mayores y en diabéticos que han convivido durante muchos años con la enfermedad, especialmente si no han tenido un buen control de su glucemia.

En cualquier caso, si eres diabético y notas alguno de estos síntomas, acude a tu médico para que valore tu estado general de salud y te realice las pruebas diagnósticas necesarias.

Tratamiento y prevención

El mejor tratamiento para la neuropatía diabética es la prevención. Mantener unos niveles estables de glucosa en sangre es fundamental para evitar que aparezcan complicaciones. Para ello, es necesario tener en cuenta los siguientes consejos:

Una vez ha aparecido la neuropatía, sigue siendo importante controlar la diabetes para evitar que empeore. No obstante, también es necesario atender los síntomas que produce, especialmente el dolor, pues es una de las causas más habituales de pérdida de calidad de vida.

Algunos de los tratamientos farmacológicos que se utilizan para aliviar el dolor en la neuropatía diabética son:

  • Medicamentos anticonvulsivos, como la pregabalina o la gabapentina. Aunque se desarrollaron inicialmente para tratar la epilepsia, estos principios activos han demostrado ofrecer excelentes resultados en el dolor neuropático.
  • Antidepresivos tricíclicos. Debido a que interfieren directamente con los procesos químicos del cerebro que hacen que se sienta dolor, estos medicamentos pueden ser efectivos en algunas personas. No obstante, hay que tener en cuenta los efectos secundarios: aumento de peso, sudoración, estreñimiento, mareos…

Además del dolor, hay otros síntomas que se pueden tratan y que ayudarán a mejorar la calidad de vida de quien padece esta enfermedad. Por ejemplo, los cuidados de la piel y las uñas para evitar las úlceras, modificar los hábitos de alimentación para mejorar las digestiones, fisioterapia, etc.

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