Déficit de hierro, ¿cómo detectar y combatir la anemia?

Anemia o déficit de hierro

Te sientes más cansada de lo habitual. Se te rompen las uñas y se te cae el pelo. Tienes menstruaciones abundantes. ¿Cumples con estos síntomas? Si es así, puede que te falte hierro.

El hierro es necesario para fabricar la hemoglobina, una sustancia presente en los glóbulos rojos de la sangre que sirve para transportar el oxígeno por el cuerpo. La falta de hierro —y su consecuencia, el descenso de hemoglobina— produce lo que conocemos como anemia ferropénica.

La anemia ferropénica (por deficiencia de hierro) es la más frecuente, más aún en mujeres en edad fértil, debido a la pérdida de sangre por la menstruación. También es muy común durante el embarazo y la lactancia, pues aumentan las necesidades de hierro. En mujeres postmenopáusicas la causa más frecuente de falta de hierro es el sangrado digestivo, generalmente microscópico pero mantenido durante largo tiempo.

¿Qué síntomas produce la anemia ferropénica?

Los síntomas aparecen poco a poco, según se consumen las reservas de hierro del organismo. Aquí tienes algunos:

  • Cansancio, poca resistencia al ejercicio, debilidad y mareos.
  • Palidez, hinchazón de la lengua y boqueras.
  • Uñas frágiles y caída del cabello.
  • Dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, irritabilidad.
  • Dolor de cabeza e insomnio.
  • Síndrome de las piernas inquietas: incomodidad en las piernas cuando se está en reposo, que se alivia al levantarse y caminar.
  • Apetito por comer materias extrañas como hielo, arcilla, tierra, tiza... Este trastorno, conocido como pica, puede darse en anemias graves.

Para confirmar que estos síntomas son debidos a una carencia de hierro deberás acudir a tu médico, quien confirmará a través de pruebas si la ferritina (los depósitos de hierro) está baja o no.

¿Cómo se trata?

El tratamiento se basa en tomar preparados orales de hierro durante, al menos, 6 meses desde que se corrige la anemia, ya que es el tiempo necesario para restaurar las reservas de hierro del organismo.

Para mejorar la absorción del hierro lo ideal es que los preparados se tomen en ayunas, unos 30 minutos antes del desayuno, y con un zumo de naranja, rico en vitamina C. Ten en cuenta que algunos fármacos, como los antiácidos, el omeprazol o el calcio pueden interferir en la absorción, por lo que no debes tomarlos en el mismo momento del día.

El hierro puede causar estreñimiento, a veces diarrea, molestias abdominales y teñir las heces de negro. Si detectas alguno de estos síntomas consulta con tu médico pues puede cambiar a formulaciones con menos contenido de hierro, fraccionar las dosis o aumentar la duración del tratamiento. En el caso del hierro inyectado, éste se reserva para casos graves en los que sea imposible administrarlo por vía oral.

¿Cómo se previene? 

La dieta debe ser variada y equilibrada e incluir alimentos que contengan hierro. Los berberechos y las almejas son los que más tienen, así como algunas carnes como la morcilla y el hígado.

Ten en cuenta que ni las embarazadas ni las madres lactantes deben tomar suplementos de hierro de forma rutinaria, sino solo cuando tengan un déficit comprobado en un análisis. Y ya sabes: si sospechas que puedes tener falta de hierro, consulta con tu médico

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