El hígado, órgano esencial del cuerpo humano

Insuficiencia hepática, problemas de hígado

El hígado es un órgano situado debajo del diafragma, en el costado derecho del abdomen. Tiene casi el tamaño de una pelota de rugby y, por eso, es uno de los órganos de mayor dimensión del cuerpo humano, ya que mide unos 10 cm y pesa entre 1,4 y 1,6 kg. Sus funciones principales son tres:

  1. Digerir los alimentos: extrae los nutrientes esenciales para la digestión, como carbohidratos, lípidos y proteínas, secretando bilis.
  2. Almacenar energía en forma de azúcar para que el organismo pueda utilizarla.
  3. Eliminar sustancias tóxicas: filtra y elimina las toxinas provenientes de lo que consumimos, por ejemplo, alcohol y medicamentos.

¿Cómo funciona el hígado?

El hígado recibe sangre de dos vasos sanguíneos diferentes: la arteria hepática, que aporta la sangre oxigenada que proviene del corazón y, la vena porta, que lleva la sangre rica en nutrientes desde el intestino.

Cuando la sangre llega a este órgano, elimina las toxinas regulando los niveles de sustancias químicas de la sangre. Los medicamentos, por ejemplo, se metabolizan a través del hígado para que nuestro cuerpo sea capaz de utilizarlos y eliminarlos. También segrega la bilis, una sustancia que ayuda a transportar los desechos para expulsarlos del organismo y a descomponer las grasas en el intestino delgado durante la digestión; y almacena las vitaminas y el glucógeno en forma de azúcares para generar la energía que necesita el cuerpo.

El hígado tiene tres funciones principales: la extracción de nutrientes como carbohidratos, lípidos y proteínas, el almacenamiento de energía y la eliminación de sustancias tóxicas.

Una vez esta sangre ha sido procesada, las venas hepáticas se encargan de distribuirla de nuevo por el organismo.

¿Qué ocurre si el hígado no funciona correctamente?

La insuficiencia hepática es un deterioro grave de la función del hígado causado por un trastorno o una sustancia que lo daña. Puede presentarse de manera repentina en el transcurso de días o semanas (aguda) o gradual, de meses o años (crónica).

Se puede producir como consecuencia de:

  • Enfermedades virales (como la hepatitis A, B, C).
  • Cirrosis: la destrucción de células hepáticas genera un aumento del tejido en el órgano.
  • Abuso en el consumo de alcohol o de otras sustancias.
  • Ciertas enfermedades autoinmunitarias, como la hepatitis autoinmunitaria o la cirrosis biliar primaria, entre otras. 
  • Cáncer de hígado.
  • Enfermedades hereditarias, como hemocromatosis y la enfermedad de Wilson.

Dependiendo el tipo de fallo, se pueden sufrir diversos trastornos como, por ejemplo, la ictericia. Esto sucede cuando el hígado no procesa correctamente la bilirrubina (generada por el desecho de los glóbulos rojos envejecidos), provocando que el organismo no pueda eliminarla y acumulándose en la sangre, generando un color amarillento en la piel. Otro ejemplo es la hipertensión portal que sucede cuando la presión de las venas que transportan la sangre desde el intestino hasta el hígado es alta.

Este órgano es vital para obtener nuestra energía y para mantener nuestro organismo libre de toxinas. Claves para cuidar tu salud y prevenir una insuficiencia hepática.

La insuficiencia hepática puede derivar también en otras afecciones, como en la ascitis, es decir, líquido acumulado en el abdomen, o en la encefalopatía hepática, donde la función del cerebro se deteriora debido a que el hígado no puede eliminar las toxinas que se terminan acumulando en la sangre.

Síntomas de insuficiencia hepática

Es muy importante prestar atención a los síntomas generales que pueden ser los detonantes de una insuficiencia hepática:

  • Color amarillento en la piel y los ojos (ictericia)
  • Hinchazón y dolor abdominal
  • Hinchazón en las piernas y en los tobillos
  • Picazón en la piel
  • Orina de color oscuro
  • Heces de color pálido o con sangre
  • Fatiga crónica
  • Náuseas o vómitos y pérdida de apetito

El médico será quién diagnostique una insuficiencia hepática basándose en la revisión clínica, análisis de sangre -para evaluar el funcionamiento del hígado-, algunas pruebas diagnósticas de imágenes y hasta la posible práctica de una biopsia.

Una vez definido el problema, el tratamiento generalmente consiste en controlar la ingesta de proteínas, evitar el exceso de sodio en las comidas, restringir por completo el consumo de alcohol y de tabaco, tratar el sobrepeso si lo hubiera, y atacar la causa del problema con medicamentos, si hiciera falta.

¿Cómo prevenir daños en nuestro hígado?

Se pueden tomar acciones proactivas con el fin de cuidar el hígado y tener un bienestar general. Cinco consejos básicos para tener en cuenta:

  1. Alimentación saludable: mantener una dieta saludable con verduras, frutas y cereales, y moderar el consumo de grasas y alimentos procesados.
  2. Alcohol con moderación: hasta una copa por día para las mujeres y hasta dos copas para los hombres sería una medida apropiada, aunque lo mejor es eliminarlo por completo.
  3. Vacunas: si tienes riesgo de contraer hepatitis o si ya estuviste infectado con cualquier tipo de hepatitis, posiblemente tu médico te aconseje vacunarte.
  4. Seguir siempre el consejo médico respecto al consumo de medicamentos. La automedicación puede generar más problemas que soluciones.
  5. Mantener relaciones sexuales de manera segura.

Una buena alimentación y una vida activa, sin excesos, son importantes para mantener tu organismo saludable.

 

Comentarios
No hay ningún comentario aún. Sea usted el primero.