Colesterol: ¿qué es y cómo se mantiene a raya?

08/03/2018
Colesterol

¿Te has hecho un análisis de sangre y te ha salido el colesterol alto? Generalmente, el médico se refiere al colesterol “malo”, del que seguro has oído hablar, pero, ¿sabes qué es? En este post te lo contamos y te damos algunos consejos para mantenerlo a raya.

El colesterol: necesario para fabricar hormonas, ácidos biliares y vitamina D

El colesterol es una sustancia similar a la grasa e imprescindible para fabricar hormonas, ácidos bililares, vitamina D y otras sustancias. Casi todo el que tenemos en nuestro cuerpo lo produce nuestro hígado de manera natural. El resto nos llega a través de la alimentación.

El colesterol tiene que viajar a través de nuestro torrente sanguíneo para poder ejercer sus funciones, pero hay un problema: es una molécula grasa y la base de nuestra sangre es acuosa y, como ya se sabe, la grasa no es soluble en agua. Por eso, nuestro cuerpo ha ideado la forma de hacerlo usando lipoproteínas que crean una cápsula cuyo exterior es una mezcla de proteína y agua, y que es capaz de viajar a través de la sangre, pero cuyo interior contiene el colesterol.

El “colesterol bueno” y el “malo”

Hay dos tipos de lipoproteínas que transportan el colesterol en la sangre: de baja y alta densidad.

Las de baja densidad o LDL, conocidas como “colesterol malo”, se encargan de llevar el colesterol desde el hígado hasta el resto del organismo. Está relacionado con el consumo de grasas saturadas provenientes de embutidos, quesos, carnes rojas,… Cuanto mayor sea su nivel en sangre, mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Las de alta densidad, HDL o “colesterol bueno”, encargadas de recoger el colesterol de los tejidos y llevarlo hasta el hígado para ser eliminado a través de la bilis. Transporta ácidos grasos insaturados, como el Omega 3 y 6, que provienen de alimentos como frutos secos, pescado azul o aceite de oliva. De hecho, tienen la capacidad de arrastrar y eliminar las grasas de las arterias y prevenir su acumulación. Cuanto menor sea su nivel, mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Lo ideal es tener un colesterol total por debajo de los 200 mg/dl

El colesterol se mide con una analítica sanguínea en ayunas e indica la cantidad de colesterol total, “bueno” y “malo” que tenemos en miligramos por decilitro de sangre.

Aunque el médico tiene que valorar cada caso concreto, en términos generales, lo ideal es que el colesterol total esté por debajo de los 200 mg/dl, el “malo” menor de 100 mg/dl y el “bueno” por encima de los 35 mg/dl o 40 mg/dl en el caso de hombres y mujeres respectivamente.

Cuando hablamos de “colesterol alto” en general estamos hablando de exceso de LDL, que se produce cuando hay demasiada cantidad de grasas circulando por nuestro torrente sanguíneo. El término médico es “hipercolesterolemia” o “dislipemia”.

Niveles de colesterol

Entonces, ¿cómo se puede reducir el colesterol?

En primer lugar, es importante saber que un colesterol alto se puede producir por muchas razones. Algunas de ellas no se pueden cambiar, como las relacionadas con la carga genética, la edad (desde los 20 y hasta los 65 tiende a aumentar) o el sexo (los hombres suelen tener más que las mujeres). Pero otras sí que están en nuestra mano, como evitar el sobrepeso o tener una buena alimentación.

Para prevenir un colesterol alto, la Fundación Española del Corazón propone dos hábitos de salud básicos:

  • Una alimentación equilibrada, baja en grasas saturadas. Es importante evitar un exceso de embutidos, carnes rojas, grasas (queso, nata, mantequilla,…), frituras y productos procesados. En lugar de esto, es recomendable optar por alimentos ricos en ácido graso omega 3 y omega 6: pescado, legumbres, frutos secos, granos enteros y aceite de oliva crudo.
  • Un estilo de vida activo en el que se practique ejercicio aeróbico suave o moderado, como caminar, nadar, correr, etc, de tres a cinco veces por semana.

Si ya tenemos el colesterol alto, además de seguir estas recomendaciones, es posible que el médico paute una dieta más estricta, y que nos recete medicamentos específicos, como por ejemplo estatinas, fitoesteroles o ezetimibe.