Cáncer de próstata: síntomas, detección y tratamiento

09/06/2017

En España el cáncer de próstata es el más común en los hombres. En 2015 se diagnosticaron cerca de 33.000 nuevos casos, según datos publicados en enero de 2017 por la Sociedad Española de Oncología Médica. A pesar de ser el cáncer más frecuente en los hombres, su mortalidad es moderada y suele avanzar lentamente: por ello la detección es tan importante.

¿Qué es la próstata?

La próstata es una glándula que rodea parte de la uretra de los hombres y está localizada justo debajo de la vejiga urinaria. En los adultos, el tamaño es similar al de una castaña. Su función principal es la de fabricar líquido prostático durante la eyaculación. Este líquido es el principal componente del semen y protege y nutre al esperma durante el acto sexual.

¿Por qué se origina el cáncer de próstata?

El cáncer de próstata se forma en los tejidos y no se debe confundir con la hiperplastia benigna de próstata, que es un agrandamiento no canceroso de la próstata. El cáncer más común de este tipo se denomina adenocarcinoma.

Aunque la causa exacta no se conoce, algunos estudios han identificado algunos factores que pueden aumentar el riesgo de padecerlo, como por ejemplo:

  • La edad: a partir de los 50 años, el riesgo aumenta de forma creciente cada año.
  • La etnia: en los países desarrollados, los hombres de ascendencia africana presentan un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata.
  • Los genes: algunas investigaciones han demostrado que hay algunos genes heredados relacionados con el aumento del riesgo de aparición de este tipo de cáncer.
  • Los antecedentes familiares: existe una predisposición familiar, sobre todo de hermanos y padres.
  • La alimentación: no está claro si influye, pero diversos estudios indican que la dieta podría afectar. En todo caso, la obesidad sería uno de los factores que aumenta el riesgo. 
  • El estilo de vida: al igual que fumar puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de próstata, el ejercicio podría reducirlo.
  • Las hormonas: altos niveles de testosterona aumentan el riesgo.

Se han identificado otros posibles factores, pero se precisan más estudios para que sean concluyentes. Desafortunadamente, los factores con más influencia sobre este tipo de cáncer, como la edad, el origen étnico, los genes y los antecedentes familiares, no pueden alterarse.

¿Qué síntomas produce?

Por lo general, el cáncer de próstata, como muchos otros, en su etapa inicial no causa síntomas, sino que se presentan en etapas más avanzadas. Los síntomas locales más habituales son los siguientes:

  • Ganas frecuentes e imperiosas de orinar, tanto por el día como por la noche, con sensación de no vaciar bien la vejiga y, a veces, pérdida involuntaria de orina.
  • Dolor y escozor a la hora de miccionar.
  • Dificultad para empezar a orinar o chorro débil.
  • Goteo después de orinar.
  • Retención urinaria si la uretra se obstruye por el tumor.
  • Aunque poco frecuente, crecimiento o dolor mamario.

Otros síntomas menos comunes pueden ser la pérdida de apetito, anemia, presencia de sangre en orina y semen, insuficiencia renal o dolor óseo localizado, entre otros. El dolor óseo puede suceder cuando el cáncer se ha extendido a los huesos y ocasiona dolor localizado en el hueso afectado. Las metástasis óseas son las más frecuentes en este tipo de cáncer.

Si notas cualquiera de estos síntomas, es necesario que acudas a tu médico para llegar a un diagnóstico correcto. Recuerda que estos síntomas también pueden estar asociados a enfermedades benignas, como la hiperplasia benigna de próstata.

¿Cómo se diagnostica?

Tras analizar los síntomas y tener en cuenta los factores de riesgo, el médico podría realizar la primera prueba: un tacto rectal. De esta manera, determinará si existen nódulos, irregularidades o cualquier signo sospechoso.

Como el tacto en sí mismo podría no detectar todos los casos de cáncer de próstata, se suele realizar en combinación con un análisis de PSA. El PSA es el antígeno prostático específico, es decir, una proteína que se produce en la próstata y que aumenta en diversas enfermedades que la afectan (prostatitis, hiperplasia benigna, cáncer, etc.). Lo que hace esta prueba es medir la concentración o el nivel de dicha sustancia en sangre, y si hay un aumento, podría indicar cáncer de próstata.

El diagnóstico únicamente puede confirmarse mediante una biopsia de tejido prostático de la glándula. Generalmente, se toman muestras de diferentes partes para saber dónde se localizan las células y, en caso de que se confirmase un cáncer, conocer su extensión.

¿Cómo se trata?

Depende, entre otros factores, del estadio del cáncer, de las características le tumor y de los riesgos del paciente. Hay muchas opciones de tratamiento, pero no hay consenso sobre cuál es el manejo óptimo, ya que todos presentan beneficios, riesgos y contraindicaciones.

Algunos tratamientos más comunes son la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la hormonoterapia (uso de medicamentos que disminuyen o neutralizan hormonas).

Si te han diagnosticado o conoces a alguien con cáncer de próstata, quédate con este dato proporcionado por la Asociación Española Contra el Cáncer: alrededor del 30 % de los hombres de más de 50 años presentan focos de tumor en la próstata y, sin embargo, el 97% no morirá a causa de él ya éste que no avanzará. Lo importante es detectarlo cuanto antes y acudir al médico si se nota alguno de los síntomas.