Fibromialgia, la enfermedad invisible

05/12/2019
Fibromialgia

Más de un millón de españoles, un 2,4 % de la población, padece fibromialgia, de los cuales casi un 85% son mujeres entre los 25 y 50 años de edad. La fibromialgia es un trastorno que se caracteriza por la presencia de dolor crónico y cansancio, que afecta a la calidad de vida de las personas que la padecen. Es una patología difícil de diagnosticar, ya que muchos de sus síntomas se confunden con otras enfermedades.

SÍNTOMAS DE LA FIBROMIALGIA

Los síntomas de la fibromialgia incluyen:

  • Dolor generalizado en músculos y otros tejidos blandos, como los tendones y ligamentos.
  • Falta de sueño o
  • Dolor de cabeza.
  • Pérdidas de memoria.
  • Alta sensibilidad al tacto en diversas zonas del cuerpo (los llamados “puntos sensibles”). Estos puntos producen dolor ante el simple tacto.

Pese a que la fibromialgia es crónica, las molestias suelen aparecer y desaparecer, e incluso variar en su intensidad. Muchos pacientes la describen como un “dolor de pies a cabeza”, aunque su intensidad puede variar mucho de una persona a otra.

Debido a que no se puede observar una causa aparente de este dolor, se la conoce como la afección del dolor invisible.

CAUSAS Y DIAGNÓSTICO

Los expertos aún no han encontrado las causas de la fibromialgia. Por un lado, se ha observado que los pacientes con fibromialgia tienen alteradas las áreas de la médula espinal y el cerebro que procesan el dolor, de manera que interpretan las sensaciones dolorosas de una manera más intensa, pero no se conoce el porqué. Por esta razón, algunos especialistas consideran que la fibromialgia debería englobarse dentro del dolor neuropático, pero aún no existe un consenso a causa de la falta de información que existe actualmente sobre esta enfermedad.

Por otro lado, se ha visto que hay factores psicológicos y sociales que pueden amplificar los mecanismos alterados de dolor, pero no son los que causan la enfermedad, solo la potencian.

Se piensa que su origen puede estar relacionado con varios factores desencadenantes:

  • Genéticos. Las personas con un familiar directo afectado tienen más riesgo de padecer fibromialgia.
  • Infecciones. Algunas enfermedades infecciosas pueden ocasionar o agravar la fibromialgia.
  • Trauma físico o emocional. A veces, la fibromialgia se desencadena a consecuencia de un traumatismo, como un accidente automovilístico, o por estrés psicológico.

No existe una prueba concreta que confirme su diagnóstico (ni análisis de sangre, ni radiografía, ni tomografía), por lo que suele diagnosticarse al descartar otras afecciones con síntomas similares.

No obstante, los siguientes 3 criterios pueden orientar el diagnóstico de la fibromialgia:

  • Dolor generalizado con una duración superior a tres meses.
  • Presencia de otros síntomas como fatiga, cansancio al despertarse y dificultad para pensar.
  • Ausencia de otra enfermedad preexistente que pueda estar causando los síntomas.

¿LA FIBROMIALGIA SE PUEDE CURAR?

Si bien no existe una cura para la fibromialgia, lo que se intenta es controlar el dolor y los demás síntomas con el fin de mejorar la calidad de vida de la persona. En la mayoría de los casos, los médicos combinan medicamentos con cambios de hábitos y terapias. Estos son algunos de ellos:

Medicamentos

  • Analgésicos. Los analgésicos, como paracetamol e ibuprofeno, pueden ayudar a calmar el dolor.
  • Antidepresivos. Los antidepresivos también ayudan a combatir el procesamiento del dolor en el sistema nervioso central, así como el cansancio.
  • Anticonvulsivos. Algunos medicamentos para tratar la epilepsia ayudan a reducir ciertos tipos de dolor, y se han demostrado muy útiles en fibromialgia.
  • Somníferos. Logran que la persona duerma mejor, descanse y de esta manera se alivien los síntomas de la fibromialgia.

Recuerda: en ningún caso debemos automedicarnos, lo más adecuado siempre es consultar al médico y seguir sus recomendaciones.

Terapias

Hay varios tratamientos que pueden ayudar a aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida:

  • Fisioterapia. Existen ejercicios que mejoran la fuerza, la flexibilidad y la resistencia de los músculos.
  • Terapia ocupacional. La fibromialgia tiene un gran impacto en la vida diaria, por lo que el trabajo también se ve afectado. Algunos ajustes en la postura pueden mejorar el bienestar en el entorno laboral.
  • Terapia psicológica. Para reducir el estrés y la ansiedad que provoca la fibromialgia.
  • Acupuntura. Estudios científicos demostraron que la acupuntura con estimulación eléctrica alivia el dolor y la rigidez, disminuye la fatiga y contribuye al bienestar del paciente.

Cambios en el estilo de vida

  • Reducir el estrés. Tratar de relajarse y controlar la ansiedad ayuda a aliviar los síntomas de la fibromialgia. La psicoterapia, los ejercicios de respiración o el yoga pueden ayudar a ello.
  • Dormir bien. Establecer una rutina puede ayudar a mejorar la higiene del sueño.
  • Hacer ejercicio suave. El ejercicio frecuente disminuye los síntomas, pese a que al principio pueda incrementar el dolor. Caminar, nadar o ir en bicicleta, son opciones válidas, siempre tras consultar al médico.
  • Comer saludable. Mantener el peso en niveles adecuados puede contribuir a bajar el dolor y a controlar la ansiedad. Disminuir la ingesta de cafeína, el alcohol, y eliminar el tabaco también puede ayudar.