Asma, la importancia del autocuidado

30/04/2020
Asma

El asma es una enfermedad crónica que afecta al aparato respiratorio, en la que se produce la inflamación de los bronquios impidiendo la correcta entrada de aire a los pulmones. Esta situación puede desencadenarse por diversos estímulos: desde el polen de las flores y la contaminación, hasta el humo y algunos medicamentos. En muchos casos, no es fácil detectar qué lo origina; pudiendo aparecer y desaparecer según circunstancias.

Esta afección no tiene cura, pero se puede tratar y controlar. En España, se estima que un 5% de la población (unos 2,5 millones) padece asma; 2 de cada 3 enfermos son mujeres y afecta al 12% de la población infantil. Habitualmente comienza en la infancia, y es menos habitual que se manifieste a partir de los 40 años.

¿Cómo saber si tengo asma? Síntomas

Principalmente tienes que prestar atención a los síntomas habituales:

  • Tos
  • Opresión en el pecho
  • Dificultad para respirar
  • Sibilancias (especie de silbido al respirar, los famosos “pitos”)

En general, estos síntomas aparecen de forma repentina (se denominan crisis).

Lo primero que hay que tener en cuenta es si tienes (o has tenido) algún familiar con asma, ya que es una enfermedad con carga hereditaria. Hay otros factores que pueden desencadenar asma como:

  • Alérgenos que se encuentran en el aire como polen, ácaros del polvo, esporas de moho, caspa de mascotas
  • Infecciones respiratorias, como un resfriado
  • Actividad física (asma provocada por el ejercicio)
  • Aire frío
  • Tabaquismo (de la misma persona o de la madre)
  • Esmog (niebla de contaminación) y otros contaminantes del aire
  • Medicamentos como betabloqueantes, aspirina, ibuprofeno, entre otros
  • Cuadros de estrés
  • Conservantes añadidos a algunos alimentos y bebidas, entre ellos, gambas, frutas deshidratadas, patatas procesadas, cerveza y vino

Algunos de los factores desencadenantes del asma, como el ejercicio o la contaminación, pueden también empeorar los síntomas.

Si sospechas que tienes asma, entonces debes consultar con tu médico de cabecera o con un neumonólogo quienes te harán un espirometría para comprobar tu capacidad pulmonar. Existen algunos otros métodos diagnósticos complementarios como radiografías de tórax o pruebas de alergia.

¿Cómo se trata?

Lo primordial es evitar el factor causante del asma (tabaco, aire frío, alérgenos, etc.) para suprimir la posibilidad de que se desencadene una crisis y encarar el tratamiento médico. Existen medicamentos orales, pero el tratamiento más usado son los inhaladores, que son dispositivos portátiles que administran medicamentos directamente a los pulmones, tienen una respuesta rápida y casi sin contraindicaciones.

Existen varios tipos de inhaladores para controlar los síntomas del asma y elegir el correcto es importante para tu salud, ya que implica hallar un equilibrio entre el medicamento correcto y el tipo de inhalador que se adapte a tus necesidades.

En la actualidad, según la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, , algunos tipos de inhaladores disponibles son:

  • Inhaladores presurizados con o sin cámara de inhalación. Utilizan un cartucho de dosis medida y producen un aerosol con partículas sólidas. Son multidosis, fáciles de transportar y tienen una dosificación exacta, pero necesitan de sincronización entre la inspiración y la activación (excepto en los activados por autodisparo), y es necesario aprender a usarlos de manera óptima.
  • Inhaladores de niebla fina. Es un sistema que combina las características de un cartucho presurizado y un nebulizador. El fármaco se encuentra en disolución en un cartucho y se libera en forma de niebla fina sin necesidad de propelentes, mediante la energía generada por un resorte que lo comprime. La coordinación con la inspiración del paciente resulta más sencilla y tiene un contador de dosis.
  • Inhaladores de polvo seco. Es una alternativa a los inhaladores en cartucho presurizados no presentan los problemas de coordinación entre la activación del dispositivo y la inhalación. Son dispositivos pequeños, fáciles de manejar y transportar, pero necesitan un flujo inspiratorio mayor que los inhaladores presurizados utilizados con cámara.
  • Sistemas predosificadores unidosis. El fármaco está en el interior de una cápsula de gelatina que se coloca en el dispensador en cada toma y, tras perforarse, se inhala.
  • Son dispositivos que trasforman un líquido en aerosol y se utilizan para administrar soluciones para inhalarse a través de mascarilla facial o boquilla. Existen tres tipos de sistemas de nebulización: neumáticos o tipo jet, ultrasónicos y de malla. No requieren coordinación ni pausa respiratoria y puede administrar diferentes fármacos, aunque tienen una eficacia variable, según el nebulizador, y la técnica del paciente, y los tiempos de tratamiento suelen ser extensos.
  • Cámaras de inhalación. Son dispositivos que se intercalan entre el cartucho presurizado y la boca del paciente para simplificar la técnica de inhalación y mejorar su eficiencia. Permiten que las partículas del aerosol queden en suspensión en el interior de la cámara y puedan ser inhaladas sin necesidad de coordinar el disparo con la maniobra de inspiración.

¿Qué más puedo hacer? La importancia del autocuidado

El mejor aliado de tu organismo eres tú. Las acciones de autocuidado son muy ventajosas y consisten en reconocer cuándo el asma no está controlada, conocer cómo debes actuar antes esa situación y en qué momento acudir a un centro médico. Todo esto te permitirá conocer mejor la enfermedad y evitar males mayores. Debes respetar las pautas que te dan tu médico y seguir ciertas rutinas como: tomar los medicamentos regularmente, evitando lo que te empeora el asma (medicamentos, humo, polen, etc.).

Por otro lado, es ideal saber qué hacer cuando estás al comienzo de una crisis. Una recomendación cuando sientas ahogo, aparezcan pitidos o te sientas cansado, es controlar la respiración utilizando esencialmente el diafragma: toma aire por la nariz de forma lenta y vacía suavemente el aire por la boca juntando los labios.

Si tienes síntomas habituales de asma, no puedes realizar tus actividades diarias con normalidad, o necesitas usar el inhalador de rescate demasiadas veces, son señales de que tu asma NO está controlado.

La enfermedad es muy variable, pudiendo cambiar mucho los síntomas del paciente a lo largo de los días y de los meses.

¿Qué pronóstico tengo?

En muchos casos el asma es una enfermedad reversible. En los demás casos lo importante es tenerlo controlado. Con el autocuidado, y con la medicación recomendada por el médico, la enfermedad debería estar bajo control.