La depresión: conócela y hazle frente

14/09/2017
Depresión

Con bastante frecuencia utilizamos las expresiones «estoy deprimido» o «tengo una depresión», generalmente de forma incorrecta, para referirnos a que nuestro estado de ánimo en ese momento no es el mejor. Pero ¿qué es exactamente la depresión? Ante todo: no es solo un estado de ánimo, sino una enfermedad con sus causas, sus síntomas, su diagnóstico y, por supuesto, su tratamiento. Es importante recalcar esto porque, en muchas ocasiones, la falta de percepción en el entorno del paciente de que se trata de una enfermedad, y no de una debilidad o situación pasajera, puede agravar la depresión.

Según la Organización Mundial de la Salud la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, y una de cada cinco llegará a desarrollar un cuadro depresivo a lo largo de su vida. En España en 2015, el 5% de la población padeció esta enfermedad, es decir, cerca de dos millones y medio de personas.

¿Cuáles son sus causas?

Más que de causas, se suele hablar de factores de riesgo, es decir, de indicadores que aumentan la probabilidad de padecer una depresión. Es frecuente no encontrar una causa concreta o, al contrario, que la enfermedad sea consecuencia de varios factores a la vez. Los más comunes son:

  • Situaciones personales: paro, fallecimiento de un ser querido, estrés continuo, consumo de drogas o alcohol, cambio de residencia (sobre todo cuando conlleva una diferencia en las horas de luz) o cualquier variación que desestabilice el equilibrio psicológico personal. Cabe destacar que las mujeres tienen mayor tendencia a la depresión que los hombres.
  • Enfermedades previas: cáncer, diabetes, párkinson, migraña, afecciones cardiacas y otras enfermedades pueden favorecer la depresión.
  • Genética y factores familiares: tanto la existencia de familiares cercanos con depresión como la presencia de problemas de salud derivados de la síntesis de serotonina (neurotransmisor responsable de nuestro estado anímico).

¿Cómo detectar la depresión?

El signo más visible de la depresión es la tristeza, que se presenta de una forma anormalmente profunda y permanente, pero también hay otros síntomas:

  • Desgana, incapacidad de sentir placer por lo que antes interesaba.
  • Sensación de no tener fuerzas para nada.
  • Falta de atención e incapacidad de concentrarse en una tarea.
  • Insomnio.
  • Cambios en el apetito.
  • Problemas digestivos y aparición de dolores sin causa aparente.
  • Disfunción sexual.
  • Pérdida de peso del cinco por ciento, como mínimo, durante un mes.
  • Ansiedad.
  • Pérdida de confianza y autoestima.
  • Ideas suicidas.

La depresión puede ser leve, moderada o grave, según los síntomas, su intensidad y duración.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento dependerá del origen y de la gravedad de la depresión. Por ello es importante determinar la causa y actuar directamente sobre ella. Los tratamientos, que deben ser prescritos por un médico, suelen ser integrales y combinar todas las acciones que pueden mejorar al paciente:

  1. Tratamiento psicológico. Las terapias más utilizadas son las siguientes:
  • Psicoterapia para intentar cambiar actitudes y comportamientos anormales.
  • Terapia cognitiva como ayuda para corregir conductas y pensamientos negativos.
  • Activación conductual basada en técnicas para que el propio paciente aprenda a dominar su vida y su entorno.
  1. Tratamiento farmacológico con el fin de mejorar los síntomas de la depresión y permitir que el paciente lleve una vida normal. Hay diferentes medicamentos y el médico debe valorar cuál es el más adecuado.

Los efectos positivos de muchos de estos fármacos suelen aparecer a partir de las dos semanas de empezar a tomarlos, por lo que es importante que el paciente y su entorno lo sepan y sigan las instrucciones del médico.

  1. El ejercicio físico tiene un efecto terapéutico ya que produce señales que afectan a todos los órganos, entre los que está el cerebro. Por esta razón, el deporte mejora el estado de ánimo y los síntomas de la depresión. Además, si la actividad se realiza en grupo, es aún más beneficiosa.

Hasta un 90 % de los pacientes que han vivido un episodio de depresión mayor volverán a sufrir otro en algún momento de su vida, sobre todo si nunca desaparecieron todos los síntomas asociados al primero. Para prevenir esto, el paciente debe continuar con terapias psicológicas, y las personas cercanas estar muy atentas a cualquier señal que sugiera una nueva depresión.

Alguien en tu entorno sufre depresión, ¿cómo le puedes ayudar?

La importancia de las personas cercanas es fundamental para la mejora del paciente, pero hay que tener en cuenta que puede resultar muy duro intentar ayudar a alguien con depresión. Si estás en esta situación, te damos algunos consejos:

  • Aprende sobre la depresión, su tratamiento y lo que puedes hacer. Si tienes dudas, consulta con el médico para que te oriente.
  • Ayúdale a mantener sus compromisos adquiridos para mejorar: es fundamental que siga el tratamiento acordado con el médico o el psicólogo.
  • Sé un ejemplo de vida sana, ejercicio físico y diversión: compartir buen ánimo con la persona deprimida puede ayudarle a que cambie su perspectiva y a tener más predisposición. 
  • Elogia cada uno de sus avances. Las alabanzas suben la autoestima y mejoran los estados de ánimo.
  • Toma en serio sus pensamientos y muestra disposición a hablar: mantén una conversación con él y dile lo valioso que es para ti. Nunca le hagas sentirse menospreciado ni culpable por sufrir depresión, y muéstrate como un confidente y un apoyo.
  • Si estás al cuidado de alguien con depresión es fundamental que encuentres tiempo para ti: tu descanso y tu ánimo también son muy importantes.

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Ante cualquier sospecha de padecerla tú mismo o alguien de tu entorno acude a tu médico lo antes posible. La solución puede ser más sencilla de lo que piensas.